Una de las grandes soluciones para la crisis generada por el COVID-19, sería que en el corto plazo, los seres humanos tuvieran la oportunidad de contar con una vacuna que provocara una respuesta de defensa, en contra del virus que genera la enfermedad. Desde hace algunos años, los principales laboratorios del mundo, iniciaron importantes investigaciones respecto al tema, y han puesto a disposición de científicos y especialistas, grandes inversiones con el propósito de encontrar la solución. Evidentemente, quién llegue de primero no solo pasará a la historia, sino logrará tener un activo que le podrá traer grandes réditos.

Por supuesto, el descubridor no necesariamente será el propietario de la patente, pues para ser reconocido como tal, tendrá antes que demostrar a través de un procedimiento legal, lo cual no siempre es sencillo, que su invento cumple con el objetivo para el cual fue creado y que realmente es novedoso; es decir, que nunca haya sido divulgado o hecho accesible al público en cualquier lugar del mundo, que el hallazgo sea tal, que no resulte obvio para una persona capacitada en la materia, y finalmente que la revelación pueda ser comercializada.

Vacuna para el Covid-19 ¿Quién podría ser el propietario de los derechos?

El primero en conseguir una vacuna eficaz que ponga fin a este enorme desafío sanitario, social y económico, podrá ser un científico, una corporación empresarial, una entidad no lucrativa o un organismo público o Estado, y será capaz de alcanzar la anhelada solución mundial; en ese entorno, será fundamental contar con el respaldo de la propiedad intelectual y sus reglas internacionalmente reconocidas, para la protección del invento y los derechos que con el vengan reivindicados.

Con el descubrimiento, otros temas también serán trascendentales, cómo por ejemplo el desarrollo de la estrategia para que el medicamento pueda ser accesible a todos los seres humanos y llevado hasta el último rincón de la tierra para que el virus pueda desaparecer o sus habitantes puedan convivir fácilmente con él. En ese orden de ideas, el “Acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio”, reconocido para el caso de Guatemala en su “Ley de Propiedad Industrial”, reconocen una excepción a los derechos otorgados por las patentes de invención, consistente en el derecho de los estados de disponer que el descubrimiento sea explotado comercialmente por una entidad estatal, cuando haya razones de emergencia nacional, salud pública o que esté en juego la seguridad nacional, a través de la figura de la “Licencia Obligatoria”.

Dada la trascendencia de la crisis mundial generada con el aparecimiento del Covid-19, los derechos del descubridor de la vacuna, si lograra obtener la patente, es posible que queden en parte limitados, ya sea por una negociación que la casa farmacéutica haga con los gobiernos, ya sea por la necesidad imperante de que hayan facilidades para una adecuada distribución y entrega del medicamento, o en respuesta a acciones políticas que organismos internacionales, personalidades o líderes mundiales puedan hacer para aplacar la situación. De acuerdo a lo considerado, es indudable que es imperante que se hagan todos los esfuerzos por encontrar la cura, y qué quién la encuentre obtenga un merecido reconocimiento mundial.

Por: Karen Lima Quiñónez

abril 1, 2020